Crítica: Invocando al Demonio

Por: Mario Valencia

Mi introducción será breve, pues no hay mucho contexto que ofrecerles. Se trata del debut direccional de David Jung, director yanqui que anteriormente trabajó para un programa de revista. Al parecer su interés por el cine de horror va más allá del oficio, ya que escribió el guión de este espanto también… Espanto en el peor de los sentidos posibles. ¿Qué hace tan malo este interminable maratón de clichés genéricos? Esto es The Possession of Michael King, traducida creativamente como Invocando al Demonio. Bravo.

Tras la muerte de su esposa, el ateo Michael King (Shane Johnson), decide por la comedia, grabarse así mismo a través de rituales ocultistas para demostrar la inexistencia de Dios y el Diablo. Para su desfortuna, es más real de lo que piensa, y lentamente su metamorfosis en un demonio amenaza la seguridad de su convencional y adorable hija blanca de los suburbios. ¿En qué termina? Él se avienta por la ventana para morir, alcanzar a su difunta en el cielo y casual, dejar huérfana a su retoño.

Filmada a manera de falso documental, no respeta ni una sola de sus reglas establecidas y las que sí, solo sirven para descubrir su mediocridad. Para empezar, el estilo impuesto por nuestro protagonista de auto experimento, se rompe por completo cuando ves planos estáticos, de amplio contraluz; muy fino. Hablando de planos, es aburrida su narracción a través del mismo espacio efimeramente. Agradecí con todo mi corazón cuando, poseído, Michael destruye su habitación. No se volvió a ver ese inmundo plano abierto en picada. Además, cuando copían tal cual un cuadro visto hasta el cansancio desde Psicosis, sabes que estás ante la fórmula absoulta. Por si fuera poco, atenta contra la lógica básica de cámaras. Su handycam debe ser tremenda para alcanzar extreme close ups de su ojo tan perfectos. juega Sin embargo, hay dos tabúes del género que rompe. En Hollywood, existe la innecesaria necesidad de provocar suspenso, alargando la escena hasta un punto donde una fuerza externa emite un sonido agudo desagradable y no ves absolutamente nada. Aquí sucede lo mismo, ¡aunque hay sangre! ¡La vez todo el tiempo! Otra cosa es que finalmente, no es un adorable infante caucásico, sino el viudo treintón ateo. Era necesario el cambio. Siguiendo con el desfile de defectos, todo se vuelve predecible, con el mismo acto de poseído contorsionista, iconología sacada del black metal más básico y uno de los peores epílogos que haya visto en años (la esposa es atropellada porque se le cae una moneda, pero no deja de grabarla y por no soltar la cámara, ¡pam! Auto en la cara). Evítense la pena y mejor chequen algo digno, como The Babadook, una joya sobre el horror del inconsciente humano.

Calificación: 3.0

Lo bueno: la canción del final está regular.

Lo malo: demasiado para enumerar aquí.

¡Ya prohiban el uso de pentagramas en estas películas!

Muchas gracias a la gente de Gussi Cinema por facilitar el review de esta cinta.

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